
Sin duda Fréderic Chopin fue uno de los más grandes genios musicales que hayan existido, y no lo digo yo, varias personas que saben de música y de varias épocas, lo han catalogado como uno de los más emblemáticos compositores de todos los tiempos, junto a Beethoven, Amadeus Mozart, Vivaldi, entre otros. Este personaje a pesar de que existió posteriormente a los ya mencionados, que vale decir vivieron en el siglo XVIII, en el caso de Mozart entre 1756 y 1791 y de Beethoven de 1770 a 1827 (pero sus estilos pertenecían al Clásico, propio de finales del siglo XVIII) y el de Vivaldi al Barroco, que además predominó hasta finales de la segunda mitad del siglo XVIII, sirviendo de base para la música clásica, plenamente dicha, él, Chopin, fue influenciado por estas músicas, pero aún así su música ya no pertenecía a esas corrientes, pertenecía al romanticista y al ser de cierta forma más libre y abierta, a la visión y composición de formas más innovadoras y subjetivas para el autor, compósitor y/o músico, podía él plasmar en su música el sentimiento y la emoción de forma más imaginatiba, novelesca, profunda y por sobretodo libre. El amor por su tierra natal (Polonia), a la cual nunca olvidaría y de la que en parte basaría algunas de sus composiciones (polonesas, mazurcas), así como el cariño profundo a los suyos y a lo que hacía, además del recuerdo de un amor platónico en la adolescencia, que siempre mantendría en la memoria a lo largo de su vida (era un romántico), y la relación que mantuvo con George Sand, así como sus experiencias en París y en Viena, marcarían notablemente en su obra. Es por todas estas razones, además de la personalidad flemática, melancólica, sensible y humilde de Chopin, que su música y sus piezas musicales son obras excepcionales, geniales.

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